martes, 13 de febrero de 2018

Ser como el olivo

Siendo el pan una comida que nos sirve de alimento y se conserva guardándole, Jesucristo quiso quedarse en la tierra bajo las especies de pan, no solo para servir de alimento a las almas que lo reciben en la sagrada Comunión, sino también para ser conservado en el sagrario y hacerse presente a nosotros, manifestandonos por este eficacísimo medio el amor que nos tiene.

La imagen puede contener: árbol, hierba, exterior y naturaleza


Platicando con un amigo judío, cuya raíces familiares son del Medio Oriente, -sí no me equivoco-, me contaba que por allá hay miles de olivos. Y que es de éste árbol de donde sacan las aceitunas y por consecuencia el aceite de oliva, considerado uno de los más puros y finos aceites para miles de usos y muy benéficos para la salud.
Y sabe Padre me decía, éste árbol tiene una particularidad muy especial y significante. ¿Y qué es lo que hace a éste árbol ser tan particularmente especial? Le preguntaba yo.
Bueno, respondió. Casi todos los árboles pueden ser injertados. Se puede injertar un árbol de limón con uno de naranja y sale un injerto. Se puede injertar un árbol de ciruelo con uno de durazno y sale un injerto. Pero ¿los árboles de aceituna? Ellos sólo puede sobrevivir como árboles de aceituna. ¡No se pueden injertar! Son puro, íntegros....
Y esto me llevó a ver una similitud del olivo en su integridad y pureza con la luz. La luz existe por sí misma. La obscuridad no puede existir en la luz. La única cosa que puede combinar con la luz es la luz misma. Y pensé ¿como podríamos aplicar esto a nuestra vida? ¿Cómo lograr mantenernos intactos en el sentido de la palabra así como el olivo y la luz?
Y me quedó clarísimo que no podemos hacer actos negativos y esperar que sus resultados nos traigan algo bueno y nos llenen de satisfacción. Una persona no puede robar a otra y esperara ser feliz con ese dinero robado, (aunque aparentemente lo crea) porque esa persona nunca obtendrá satisfacción de ese dinero que no le pertenece y que no se ganó. Una persona que miente, aunque crea que ha logrado su fin nunca obtendrá satisfacción de esa mentira. Y así... la lista...
La mayoría de las veces vivimos una vida tan agitada que no tomamos el tiempo suficiente para reflexionar en quienes y que realmente somos o para donde vamos. Necesitaríamos tomar por lo menos unos 10 minutos de cada día para orar y evaluar nuestra dirección y buscar que significado tiene actualmente y realmente nuestra vida y asegurarnos que estamos creando únicamente cosas integras, positivas y llenas de luz para nosotros y por lo tanto para el mundo entero.

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